Alimentos Frescos

Alimentos Frescos

Alimentos frescos: la base de una buena alimentación

¿Qué significa realmente consumir alimentos frescos? En mayor o menor medida, todos hemos escuchado alguna vez que los productos alimenticios frescos aportan grandes beneficios frente a los alimentos procesados y, principalmente, frente a los alimentos ultraprocesados.

Ya sabes eso de que "somos lo que comemos". Así que, si quieres sacar el máximo provecho a tu alimentación en beneficio de tu salud, además de disfrutar de todo su sabor, estate atento a lo que vamos a contarte sobre los alimentos frescos, cómo y por qué consumirlos.

¿Qué son los alimentos frescos?

Si nos fijamos bien, el término fresco está íntimamente relacionado con una buena salud. Una persona que se mantiene fresca es aquella que consigue ofrecer una imagen de vitalidad. Y si hablamos del buen yantar, la definición de alimento fresco está relacionada con comer bien, comer sano, de temporada, recién cosechado. Los alimentos frescos son fuente de vida, vitalidad y salud. Pocas formas hay de comer sano que no sea a través de alimentos frescos.

Dicho eso, los alimentos frescos son fáciles de identificar. Están más cerca de ti de lo que piensas. Fundamentalmente, "se esconden" las vitrinas de pescaderías, carnicerías, fruterías… Son las carnes, pescados, frutas y verduras de temporada que predominan en dichos establecimientos. Requieren un consumo rápido, en poco tiempo, lo que asegura disfrutar de un mejor sabor, y también de unos alimentos con unas condiciones nutricionales más completas.

 

Alimentos frescos - Frutas, verduras y hortalizas

¿Cuáles son los mejores alimentos frescos? Ejemplos

Los profesionales de la salud están de acuerdo en que los mejores alimentos frescos son los alimentos de temporada, puesto que aportan más sabor y más nutrientes, con aromas y texturas muy distintos de los cosechados fuera de su temporada natural.

No obstante, es importante destacar que siempre es bueno consumir alimentos frescos, independientemente de la época de cultivo. Y, además, hay muchos alimentos frescos que no están sujetos a temporada. Para que puedas guiarte a la hora de mejorar tu dieta, te damos algunos ejemplos de alimentos frescos.

Lista de alimentos frescos

En realidad, en concepto 'alimentos frescos' está muy relacionado a la idea de consumir alimentos mínimamente procesados. Es decir, los alimentos que no hayan pasado por procesos industriales que a menudo empeoran su calidad e interfieren en sus propiedades naturales. Estos son los alimentos frescos o que han pasado por algún tipo de procesamiento mínimo (industrial o artesanal) que no implica la pérdida de sus cualidades y que facilitan su consumo que deberías incluir siempre en tu dieta:

  • - Verduras
  • - Hortalizas
  • - Frutas
  • - Yogures y lácteos
  • - Legumbres
  • - Tubérculos
  • - Huevos
  • - Leche
  • - Legumbres cocidas (de bote)
  • - Pescado fresco o enlatado
  • - Marisco
  • - Frutos secos
  • - Carnes (sin procesar)
  • - Aceite de oliva virgen extra
  • - Panes 100% integrales
  • - Cereales integrales o de grano entero
Verduras y hortalizas frescas

Ventajas de los alimentos frescos

Ya hemos adelantado algo sobre las ventajas de comer alimentos frescos y nutritivos y seguro que lo conoces bien. Aun así, enumeramos algunos de los infinitos beneficios que disfrutar en tu dieta de alimentos frescos aportan a tu calidad de vida:

  • - Ofrecen sus propiedades nutricionales intactas: vitaminas, minerales, fibras y otros nutrientes esenciales.
  • - Mantienen mejor sus cualidades organolépticas: textura, apariencia y sabor.
  • - Son alimentos mucho más saludables.
  • - Son productos más económicos al no ser necesario procesarlos para su consumo: son alimentos naturales.
  • - Consumir productos frescos ayuda a disminuir la ingesta de azúcares añadidos y potencia la saciedad.
  • - Tienen menos o ningún tipo de aditivos y conservantes.
  • - Consumir alimentos frescos también ayuda a reducir la ingesta de sodio y a incrementar el consumo de potasio, ideal para mantener a raya la salud cardiovascular y la hipertensión arterial.
Cesta con productos frescos de la huerta

Alimentos frescos vs. procesados

¿Qué son los alimentos frescos? ¿Y los alimentos procesados? ¿Son los primeros siempre buenos y los segundos siempre malos? Como casi todo en la vida, en lo relacionado a la alimentación es necesario distinguir algunos matices para no demonizar la comida.

Es importante destacar que no todos los alimentos frescos son siempre buenos y lo mismo ocurre con los alimentos procesados. Por poner un ejemplo, consumir leche cruda podría afectar seriamente la salud, especialmente para las personas con el sistema inmunológico debilitado.

En este sentido, también debemos saber que existen varios tipos de procesado por los que puede pasar un alimento (tal como el cocinado) y que no siempre implican un deterioro de sus cualidades, sino que a veces es necesario para consumirlos: como cocinar las legumbres, por ejemplo. Aunque sí es cierto que los alimentos frescos tienen mayor valor nutricional que los alimentos cocinados, no siempre es posible consumir un alimento en crudo por lo que es importante emplear técnicas de elaboración, como la cocción al vapor, que permitan conservar la mayor parte de las propiedades de los alimentos.

Los alimentos procesados son aquellos que han pasado por algún tipo de técnica de elaboración. Dentro de esta categoría podríamos encontrar los mínimamente procesados, conocidos también como buenos procesados, y los ultraprocesados, que son lo opuesto a los alimentos frescos y que generalmente pasan por distintas técnicas industriales de preparación que añaden aditivos e ingredientes perjudiciales para la salud.

En los alimentos no frescos incluimos, por ejemplo, los alimentos en conserva que no necesariamente son considerados ultraprocesados puesto que las técnicas de conservación pueden ser realizadas con ingredientes saludables, como el aceite de oliva extra virgen.

 

Lata de sardinas - Un ejemplo de alimento procesado

¿Quieres alimentarte bien?

Alimentarse bien es lo que han hecho nuestras abuelas siempre, con los alimentos frescos que tenemos al lado de casa y lo que podemos seguir haciendo nosotros. Para ello, no hay que fijarse más en el valor nutricional de los alimentos y menos en sus calorías. Y, sin duda, consumir más alimentos frescos, así como buenos procesados, es la ruta segura para llegar a una alimentación más saludable y sabrosa. ¿Te apuntas al cambio?